Transnistria: viviendo en tierra de nadie


Bandera y escudo de Transnistria

Bandera y escudo de Transnistria

Debido a la reciente crisis de Crimea, este pequeño territorio no reconocido situado en la parte oriental de Moldavia ha vuelto a ponerse de moda. Sus habitantes llevan 25 años reclamando su independencia, mientras que estos días muchas voces hablan de un intento por parte de Rusia de crear un corredor entre Crimea y Transnistria, en una zona geoestratégica tan importante. Dejando de lado la política, la historia de esta desconocida república merece, al menos, ser contada.

Transnistria pertenece a ese modesto grupo de ex-estados soviéticos disidentes con conflictos históricos aún no resueltos, que continúan reclamando su independencia congelados en el tiempo. El territorio está reconocido solamente por países en situaciones similares como Abjasia, Osetia del Sur (ambos en el territorio georgiano) y Nagorno-Karabaj (en territorio azerí). Es designado por la República de Moldavia, a la que técnicamente todavía pertenece, como unidad territorial autónoma con un estatus jurídico especial Transnistria. A pesar de eso, cuentan con su propio gobierno, moneda (rublo transnistrio), parlamento, ejército, policía, servicio postal y matrículas de automóvil.

Geográficamente, está formado por una larga y estrecha franja a lo largo de la parte este de Moldavia, entre el río Dniester y la frontera con Ucrania. De hecho, Transnistria significa más allá del Dniester en rumano. Sin embargo, el nombre oficial del territorio, dado por su constitución de 1995 es Pridnestrovskaia Moldavskaia Respublica o Pridnestrovie.

Su población se divide casi por igual en 30% moldavos, rusos y ucranianos, más un 10% de pequeñas minorías, entre las que se encuentran alemanes, búlgaros, polacos y judíos. De cualquier forma, la lengua materna de la gran mayoría de sus habitantes es el ruso. No obstante, en la parte norte se habla principalmente rumano, aunque con la particularidad de escribirlo en alfabeto cirílico.

La ASSR de Moldavia creada 1924 (Estaba situada en territorio ucraniano, incluyendo sólo la parte de Transnistria de la Moldavia actual)

La ASSR de Moldavia creada 1924 (Estaba situada en territorio ucraniano, incluyendo sólo la parte de Transnistria de la Moldavia actual)

HISTORIA

En la era del Imperio ruso el área estaba poblada por muchas etnias, incluyendo ucranianos, rumanos, rusos y alemanes. En 1812, Rusia anexionó Besarabia y Transnistria, incluyendo en su territorio a muchos pueblos étnicamente moldavos. Después de la Primera Guerra Mundial, la recientemente creada República Socialista Soviética (RSS) de Ucrania fijó su frontera en el río Dniester con estos territorios, que por el momento todavía eran parte de la Gran Rumanía.

El concepto geopolítico de la región Comunista Autónoma de Transnistria nació en 1924, cuando el líder militar del ejército de Besarabia Grigore Kotovski propuso la creación, bajo los auspicios de Moscú, del Oblast autónomo de Moldavia que meses más tarde se convertiría en la República Socialista Soviética Autónoma (RSSA) de Moldavia como parte de la RSS de Ucrania. Lo curioso es que estaba colocada en la orilla izquierda del Dniester, incluyendo sólo la parte Transnistra de la actual Moldavia. Es más, En 1929 su capital de transfirió de Balta a Tiraspol (actual capital de Transnistria), mientras que menos de un tercio de la población era de origen rumano.

En 1940, parte de la región histórica de Besarabia perteneciente a Rumanía fue anexionada por la recién creada SSR de Moldavia, incluyendo también el actual territorio de Transnistria, tomado de la SSR de Ucrania. Luego, durante la Segunda Guerra Mundial, Rumanía, como miembro de las fuerzas del Eje, reconquistó este territorio más toda la parte de la SSR de Ucrania hasta Odessa, forzando una rumanización de su población. Se estima que durante este proceso 185.000 judíos fueron asesinados bajo la ocupación rumano-alemana. En 1944, la Unión Soviética recuperó la zona, matando a su vez a miles de rumanos que vivían en ella.

Después de la guerra, la Unión Soviética restableció la SSR de Moldavia, emplazándolo en el mismo territorio que ocupa actualmente, incluyendo la región de Transnistria. El alfabeto cirílico fue impuesto como forma de escritura oficial del idioma moldavo (rumano), compartiendo mismo estatus con el ruso. Por decisión rusa, la parte más grande de la industria pesada, incluyendo casi la totalidad de la industria energética del país, se estableció en Transnistria, mientras que el resto del país siguió basándose principalmente en la agricultura. Además, Transnistria se convirtió en un depósito de armas y municiones para el ejército ruso, hecho que según muchos analistas sigue prolongándose hasta nuestros días.

En la década de 1980, la Perestroika impulsada por la Unión Soviética permitió una liberalización política a nivel regional, lo que reavivó muchos sentimientos nacionalistas en sus Repúblicas, como ocurrió en Moldavia. Desde el año 1988, siendo testigos de la inminente disolución de la URSS, los moldavos empezaron a reclamar un renacimiento de su tradición, fijándose como primer objetivo la recuperación del alfabeto latino, así como el idioma rumano como lengua oficial. Estas exigencias fueron alcanzadas en 1989, impulsadas por el Frente Popular de Moldavia elegido en 1990 y que posteriormente declararía la independencia del país en 1991.

En ese momento, la RSS de Moldavia tenía una mezcla étnica conformada por moldavos y eslavos, estos últimos principalmente rusos y ucranianos. Sin embargo, el Frente Popular de Moldavia tenía una posición marcadamente etnocéntrica, excluyendo a la minoría eslava en sus planes, soñando con una posible unión con Rumanía y creando una tensión latente entre ambos grupos. Esto fue especialmente significativo en territorios con mayoría de población de habla rusa como Transnistria.

A su vez, Transnistria se declaró independiente como República Soviética en 1990, ya que, a diferencia del resto de Moldavia, no deseaba separarse de la Unión Soviética. En el curso de ese año se produjo un aumento en la tensión entre los dos territorios con la creación de milicias armadas en ambos lados. Ese mismo año, frente a la posibilidad de un conflicto armado en la zona, adverso para su interés de mantener la RSS de Moldavia en la Unión Soviética, Mijaíl Gorbachov declaró la proclamación de independencia de Transnistria como carente de base legal. Sin embargo, sí que mencionó la restricción de los derechos civiles de las minorías étnicas por parte del nuevo Gobierno moldavo.

Localización de Transnistria

Localización de Transnistria

Transnistria en detalle

Transnistria en detalle

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

GUERRA

Desde 1990 hasta 1992, la situación entre ambos beligerantes había sido tensa pero estable, con la excepción de dos enfrentamientos armados puntuales, aunque con bajas, que tuvieron lugar durante este período. Ambos fueron causados por intentos moldavos de cruzar el río Dniester, siendo frenado en sendas ocasiones por las tropas Transinistrias.

La guerra comenzó oficialmente el 2 de marzo de 1992, el mismo día en que Moldavia pasó a ser miembro de la ONU, y duró hasta el 21 de julio de 1992. Los soldados moldavos estaban reforzados por su cuerpo policial y algunos voluntarios rumanos, pero Transnistria fue apoyada por el 14º Ejército Ruso. Esta implicación se hizo evidente cuando el vicepresidente ruso Alexander Rutskoy visitó Transnistria durante la guerra declarándoles su apoyo, y más adelante, enviando refuerzos para la defensa del puente entre Bender y Tiraspol en la última etapa del conflicto.

La mayor parte de los enfrentamientos tuvieron lugar en pueblos ribereños a lo largo de la frontera, especialmente los conectados por puentes, debido a su importancia estratégica. Finalmente, el 21 de julio, un alto el fuego fue firmado tanto por el presidente ruso Boris Yeltsin como por el presidente moldavo Mircea Snegur. Alrededor de 3.000 civiles murieron durante la guerra.

La clara superioridad militar de las fuerzas de Transnistrias, debida sobre todo al apoyo de Rusia, impidió el objetivo moldavo de conquistar el ansiado territorio, y ha ayudado a mantener la situación de no agresión. Sin embargo, de cara al exterior, la posición de Rusia había sido supuestamente neutral, actuando como mero mediador. Para demostrar que su apoyo había existido sólo en términos de municiones y no de estrategia, algunos de sus generales argumentaron que tenían suficiente poder militar para destruir ambos ejércitos en un día si hubieran querido. En cualquier caso, Rusia ya habían manifestado en muchas ocasiones su preferencia por el mantenimiento del estado de Transnistria tal y como estaba.

Tanque en el memorial de guerra de Tiraspol

Tanque en el memorial de guerra de Tiraspol

COMO LLEGAR

Como buen territorio no reconocido, cualquier persona en posesión de un pasaporte puede entrar en Transnistria (a no ser que a los agentes fronterizos lo les guste tu cara). Según Wikitravel (actualizado en Marzo de 2015), se puede obtener un visado 24 horas. En mi caso particular, el pasado verano 2014, nos permitieron estar dentro durante 10 horas. De todos modos, el procedimiento no es para nada complicado, basta con detenerse en la frontera y decirle al guardia que vienes de turismo. Se pasará un ratito analizando tu pasaporte, escribirá algo a mano en su cuaderno y te dará un pequeño trozo de papel que será tu pase de entrada (y también el de salida, así que guárdalo bien). Algunas fuentes aseguran que los casos de soborno son bastante comunes, aunque no puedo confirmarlo desde mi experiencia, además, por lo que he podido saber, en el lado moldavo de la frontera ocurren cada vez menos (se dice que el lado ucraniano es más delicado).

La forma más fácil de ir a Transnistria es tomar un minibús (En Moldavia los llaman cariñosamente Matrioskas, como las muñecas rusas, por razones obvias) desde Chisinau a Tiraspol. Probablemente haya diferentes empresas haciendo esta ruta, pero en cualquier caso, los precios son bastante asequibles. En mi caso, pagué 25 lei moldavos, unos 1,25 euros. El trayecto dura alrededor de una hora, incluyendo la parada obligatoria en la frontera. También hay autobuses y trenes con conexiones regulares a Kiev y Odessa, en Ucrania.

Poco después de la frontera, el pequeño autobús se adentra en una zona urbana que ciertamente parece más desarrollada que el resto del campo moldavo.  Esto es debido a que la carretera pasa por la ciudad de Bender, que en términos prácticos forma parte de la aglomeración urbana de Tiraspol. Técnicamente, no estás en la región de Transnistria hasta haber cruzado el río Dniester, ya pasada esta ciudad, pese a haber dejado la frontera varios kilómetros atrás.

Una vez en Tiraspol, el viajero se encontrará en medio de una gran plaza casi vacía, a pesar de estar enfrente de la estación principal de trenes. Esta es una característica recurrente de Transnistria, grandes espacios con poca gente. De hecho, el territorio ha ido perdiendo población desde su declaración de independencia. Según The Guardian, ha perdido entre 150.000 y 350.000 habitantes en sus 25 años de historia. En uno de los costados de la estación, se encuentra la primera de las muchas casas de cambio de la ciudad. Es importante saberlo, porque cualquier extranjero se verá obligado a obtener rublos transnistrios si quiere comprar algo. Como excepción, algunas tiendas aceptan pagos con leu moldavo o grivna ucraniano. No se aceptan pagos con tarjetas de crédito y las únicas divisas foráneas expendidas en algunas de sus cajeros (ATM) son dólares americanos y rublos rusos, pero que tendrán que ser cambiados igualmente.

Monumento a Suvorov

Monumento a Suvorov (delantero centro del FC Sheriff Tiraspol)

UNA VEZ EN TRANSNISTRIA

La mayoría de las personas describen la atmósfera de Tiraspol como la experiencia de haber sido transportado a la Union Soviética, con sus amplias avenidas impolutas, sus grandes estatuas y sus monumentos conmemorativos. Yo debo ser un poco escéptico, porque desde el momento en que vi a gente con iPhones y ropa deportiva de multinacionales americanas, no podía pensar en ello más que como un decorado comunista para un sistema capitalista de facto. De todas formas, esto no es ningún secreto, ya que la mayoría de sus políticos consideran que el uso de tales símbolos como la hoz y el martillo son un mero homenaje a su pasado soviético, reconociendo su apertura al libre mercado.

Uno de los lugares más interesantes para visitar en Transnistria es la fortaleza de Bender, en la ciudad fronteriza de la que ya hemos hablado. Junto con el Cementerio Militar Thighina, también en Bender, son los dos atractivos de Transnistria mejor clasificados en Tripadvisor. Desgraciadamente, no he estado allí, porque el pase 10 horas se nos hizo bastante corto y sólo nos dio tiempo a visitar Tiraspol. Viniendo desde Moldavia, es aconsejable parar primero en Bender, ya que desde allí hay transporte público regular y puntual para llegar a Tiraspol. En la capital, la visita más recomendada es el Museo Nacional, donde se pueden conocer todos los detalles sobre la historia y guerra del país. Otra cosa que no se debería pasar por alto son los mercados callejeros, donde se pueden encontrar muchos artículos de la era soviética así como frutas y verduras frescas.

Un mapa de la zona es prescindible, ya que prácticamente todos los puntos de interés se encuentran en la calle principal Ulitsa 25 Oktyabrya (Strada 25 octombrie en rumano). Además, un en lugar como este, lo interesante es perderse por sus calles y descubrir algo nuevo en cada esquina, por ejemplo coches antiguos que no verías nunca en Europa Occidental.

Eso sí, todo está escrito en el alfabeto cirílico, así que a menos que sepas cómo descifrarlo, las señales y carteles pueden ser complicados de entender. Sin embargo, la mayoría de los jóvenes hablan inglés, así que lo mejor es soltarse y preguntar a la gente. Obviamente, no es raro encontrarse en una situación en la que no se comparte un idioma común, por lo que habrá que esforzarse un poco más, pero en mi experiencia personal, los transnistrios están encantados de encontrarse con un extranjero y tratarán de ayudarte aunque sea con señas.

Lo que sí es recomendable, como bien explica el autor de este fantástico artículo: http://www.spiegel.de/international/europe/transnistria-soviet-leftover-or-russian-foothold-in-europe-a-965801.html, es tener un lápiz y un papel a la mano, especialmente si se va a discutir de dinero. No es común, pero pueden tratar de engañarte con las conversiones, cero arriba cero abajo. Aparte de eso, si eres de un país latino, puedes probar a comunicarte en tu idioma, ya que muchas personas hablan rumano y algunas palabras son similares. Y tranquilo, no es un tabú, como podría pensarse.

Leyendo el artículo mencionado arriba descubrí que, cuando estaba comprando coñac (la bebida nacional) en un gran supermercado llamado Sheriff, en realidad estaba dejando mi dinero una de las mayores corporaciones de Transnistria. Sheriff es un gran conglomerado de empresas manejadas por dos ex-agentes de los servicios secretos, entre las que se encuentran una cadena de estaciones de servicio, una cadena de supermercados, un canal de televisión, una editorial, una empresa de construcción, un distribuidor oficial de Benz-Mercedes, una agencia de publicidad, una fábrica de licores, dos fábricas de pan, una red de telefonía móvil y el club de fútbol FC Sheriff Tiraspol (allí me enteré que había dos gaditanos en el equipo), cuyo estadio de nueva construcción costó aproximadamente 200 millones dólares e incluye un hotel de cinco estrellas entre sus instalaciones. Ni que decir tiene, que la red de empresas Sheriff se ha convertido en una parte vital de la economía de Transnistria.

Catedral de la Natividad

Catedral de la Natividad

TRANSNISTRIA EXISTE

La mayoría de los artículos sobre Transnistria que se pueden encontrar en Internet hacen hincapié en su hermetismo, sus símbolos comunistas y su frontera militarizada, generalmente inmortalizada bajo la nieve, creando una fuerte impresión de abandono y desolación. Sin duda, esto le concede al lugar una cierta aura misteriosa e incluso peligrosa. No niego que esas fotos sean reales, pero puedo asegurar que el verano de Transnistria es bastante colorido y, a pesar de los grandes espacios vacíos, hay vida social en la calle, visible en sobre todo en sus bares y mercados. Al igual que en otros países del entorno, las estaciones del año vienen fuertemente definidas por el clima, por lo que el comportamiento de la gente va muy en consecuencia. Hay una playa en el río y muchas instalaciones deportivas heredadas de la época soviética, así como un buen servicio de transporte público. Por otra parte, algunos de los restaurantes tienen WIFI gratuito y menús en inglés, por lo que no es un escenario apocalíptico ni mucho menos. Además, pesa a algunos relatos de viajeros con malas experiencias, mi impresión fue de seguridad en todo momento.

Para terminar, y sin entrar en cuestiones políticas o discusiones acerca de si Transnistria debería ser un país independiente o no. Sólo quiero decir que, pese a no estar reconocida internacionalmente, Transnistria existe, hay personas reales dentro de ella y, aunque pobre, su sociedad aún tiene ilusión por salir adelante. Por esta razón, creo que al menos debemos respetar al pueblo transnistrio y considerarlo como grupo de personas que, por la razón que sea, cree en una causa y han estado luchando por ella durante años.

 

 

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